Nuestro último estudio se centró en evaluar la calidad del aire en los entornos inmediatos a centros educativos de primaria en áreas urbanas de alta densidad de tráfico. El objetivo principal era cuantificar la exposición de la población infantil a contaminantes atmosféricos durante las horas de entrada y salida de los colegios.
Utilizando sensores de alta precisión, medimos durante un mes lectivo las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas finas (PM2.5) en las inmediaciones de cinco colegios. Los resultados fueron reveladores: los picos de NO₂ superaron en un 40% los límites recomendados por la OMS durante las horas punta de tráfico matutino, coincidiendo con la llegada de los estudiantes.
Un hallazgo significativo fue la correlación directa entre las configuraciones de calles aledañas (calles de un solo sentido vs. de doble sentido) y los niveles de contaminación. Las calles con tráfico más fluido pero constante mostraron niveles de PM2.5 más altos de forma sostenida, mientras que las calles congestionadas presentaban picos extremos de NO₂.
Este análisis subraya la necesidad urgente de integrar criterios de calidad del aire en la planificación urbana alrededor de las escuelas. Medidas como la creación de "zonas de bajas emisiones" temporales, la promoción de rutas escolares a pie por calles menos contaminadas, y la reordenación del tráfico de reparto pueden ser estrategias efectivas.
La protección de la salud respiratoria de los niños, más vulnerables a los efectos de la contaminación, debe ser una prioridad en el desarrollo de planes de movilidad urbana sostenible. Nuestros datos proporcionan una base científica sólida para abogar por cambios políticos concretos.